Fue una clase diferente. Filosofamos mucho.
El tema salió por la frase kinética, íbamos a retomar en lo que quedamos (seducción y hacerle el amor al objeto).
Hablamos de los defectos de carácter, que es ''esa fuerza opuesta'', algo que contradice nuestra personalidad, y resulta irónico. Ejemplo: mi defecto de carácter es la pereza, pues me gusta mucho el orden y la disciplina, mas me da pereza proceder.
Los verbos de acción y emoción se complementan entre sí para una mayor interpretación (aunque también funcionan por separado) ejemplo: estoy enojada (enojar = verbo emoción) así que tiro (tirar = verbo acción) la bolsa.
La acción interior.
La profesora empezó sentarse y recostarse de diferente maneras y ritmos. Este ejercicio para mí es espectacular, porque a pesar que la profesora no estaba pesando una intención, automáticamente el cerebro crea una historia; lo cierto es que el cerebro siempre le va a buscar sentido a todo, porque necesita entender para reaccionar.
Y esto me gusta mucho, yo por lo menos acabo de imaginar que arrugo una hoja de papel y la tiro, pensé: ¿qué puede imaginar el espectador?. Mucho: carta de amor, ensayo, hoja de problemas matemáticos, etc. Si se estudia la preferencia del que lo ve, se puede crear una gran historia, y todo a partir de una acción sin emoción.
También sin querer la profesora uso las fuerzas opuestas mientras nos contaba de su fobia a las serpientes.
De esto yo observo: cuanta concentración se debe tener para poder sentirse un personaje y reaccionar desde él/ella de acuerdo a las circunstancias dadas y su vida pasada. O más bien cómo se logra, cómo llegar a una verdad escénica sin forzar el dialogo o la expresividad para parecerse más a él/ella. Porque me puse a comparar ''el ejercicio'' que uno aprende para crear fuerzas opuestas y la ''verdadera fuerza opuesta inconsciente'' que una persona realiza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario